Cómo sobrevivir al trekking a la Laguna Espejo

Hola, gente de Pausa y Play. Si están leyendo esto es porque están pensando seriamente en ir a sufrir un ratito a la cordillera.

Imagínense la escena: uno ve esas fotos en Instagram. Cielos despejados, un agua tan cristalina que parece vidrio, araucarias milenarias que posan como si cobrasen sueldo y un glaciar de fondo que te saluda con elegancia. Uno dice: “¡Qué hermoso, voy a conectar con mi paz interior, a respirar aire puro y a renovar el aura!”.

Grave error. La naturaleza no te abraza; la naturaleza te evalúa físicamente y te reprueba sin piedad.

Hoy les vengo a contar mi experiencia en el trekking a la Laguna Espejo, cerquita de Malalcahuello. Una ruta preciosa, sí, pero que te deja con una dignidad que queda más doblada que tarjeta de crédito en fin de mes.

El recorrido: Números que asustan (y con razón)

Para que se hagan una idea de dónde se están metiendo antes de encender el auto, aquí va la ficha técnica del dolor:

  • Distancia total: Entre 20 y 22 kilómetros (ida y vuelta, por si pensaban que era un paseíto al kiosko).
  • Duración: Unas 6 a 9 horas de caminata, dependiendo de qué tan atléticos sean o de cuántas veces se detengan a fingir que están sacando fotos solo para recuperar el aliento.
  • Dificultad: Alta. No apta para personas cuya mayor hazaña deportiva del año ha sido correr para alcanzar la micro o cambiar el canal de la tele sin pilas de repuesto.
  • Punto de partida: Cerca del Túnel Las Raíces, pasando Malalcahuello (hay que internarse por un predio privado donde te recibe un portón que te mira con desdén).

Minuto a minuto: Del entusiasmo a la defensiva existencial

Fase 1: La ilusión (Kilómetro 1 al 4)

Uno empieza fresco como lechuga. La primera etapa es cruzar el Estero Lancoino, el agua es bastante helada pero el comienzo es bien adrenalínico. El sendero te recibe con un bosque nativo digno de película de fantasía: coihues, ñirres, raulíes y unas araucarias tan gigantes que te hacen sentir como un microbio con patas. Vas conversando con tu yo interior, riendo, y pensando: “Pucha que amo la vida al aire libre, debí ser montañista profesional”.

El aire huele a humedad rica, a tierra mojada, a paz. Todavía te acuerdas de cómo se llaman tus piernas. Gran error encariñarse temprano.

Fase 2: La traición del terreno (Kilómetro 5 al 8)

El bosque empieza a picar hacia arriba. De repente la pendiente se pone seria y el sendero te dice: “¿Te acuerdas de tu condición física? Bueno, era mentira”.

Aquí es donde te encuentras con el famoso escorial volcánico y zonas de rocas donde cada paso requiere un cálculo matemático avanzado para no doblarse un tobillo. En esta parte de la ruta, uno empieza a negociar mentalmente con entidades superiores: “Por favor, Virgencita, haz que esta subida termine y prometo no volver a quejarme de la subida al metro Tobalaba”.

Fase 3: El premio mayor (Llegada a la Laguna Espejo)

Y de la nada, después de que tus pulmones decidieron independizarse y pedir su propia indemnización, llegas.

Y, muchachos… vale la pena cada maldita gota de sudor.

La Laguna Espejo está ahí, a los pies de la cara este del glaciar Sierra Nevada. El agua es de un tono turquesa tan perfecto que parece mentira, rodeada de formaciones volcánicas y un silencio que de verdad te estremece. Se llama “Espejo” porque el viento decide dar tregua y te regala un reflejo tan exacto de las montañas que no sabes dónde termina el cerro y dónde empieza el agua.

Te sientas en una piedra a comer tu rico Nissin Ramen (que nunca sabe tan rico como en ese momento), miras el paisaje y sientes que eres parte de un documental de National Geographic.

Consejos de supervivencia (Para que no sufran tanto como yo)

  1. Madruguen: Esto no es para ir a tomar once a la hora del acomodo. Hay que salir temprano (tipo 7:00 u 8:00 AM) porque las horas de luz y las piernas no perdonan. Yo cometí el error de salir de Santiago, manejar cerca de 8 horas, bajarme del auto y comenzar a subir a eso de las 15:00. Llegué muerto!.
  2. Calzado de trekking real: Por el amor de los dioses, no se vayan en zapatillas Converse. Las piedras y el terreno suelto se van a burlar de ustedes en la bajada.
  3. Bastones de trekking: No son un accesorio de cuicos, son la diferencia entre volver caminando o rodando cerro abajo.
  4. Agua y carbohidratos: Lleven harta agua y chocolates, barritas o frutos secos. En el kilómetro 7 tu cuerpo te va a pedir azúcar a gritos para no desmayarse en la mitad de la araucaria. Puedes sacar agua directamente del glaciar.
  5. Descargar el mapa offline: Hay varios desvíos en la entrada y las rutas pueden confundir al más sabio. Depender del GPS del teléfono cuando estás a la 1:00 PM sin señal es una excelente manera de protagonizar una película de terror y rescate.

En resumen: la Laguna Espejo es un imperdible absoluto de la Araucanía Andina. Te castiga el cuerpo, te repara el alma y te deja cojeando por tres días.

¿Volvería a ir? Obvio que sí, pero esta vez no llegaría directo de Santiago. Un día de camping creo que es la mejor opción.

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